“Hoy no voy a llenarme de palabras vacías.
Hoy no quiero gastar esfuerzo, aire y saliva.
Me siento muy entusiasmado.
Y no es para menos.
Las luces se apagan a mi alrededor.
Total, tan entusiasmado que estoy, que nos las necesito.
Ni velas, ni yesqueros, ni linternas.
Adiós a las lumineras artificiales.
Resisto toda clase de alimento.
Total, tan entusiasmado que estoy, que no me da hambre.
No rebajo, ni tampoco aumento de peso.
Adiós a la glotonería y a la anorexia.
Me alejo de algunas amistades indeseadas.
Total, tan entusiasmado que estoy, que las evito.
Las amistades necesarias son lo único que necesito.
Adiós a los interesados y chismosos.
En las noches frías ando desnudo.
Total, tan entusiasmado que estoy, que me siento caliente.
Ahora el chocolate sólo lo tomo si está congelado.
Adiós al café.
¿Qué el mundo se cae? ¿Y qué?
Total, tan entusiasmado que estoy, que no me importa.
Yo vivo un nuevo y auténtico paraíso.
Adiós a las preocupaciones.
Puede que me pregunten cuál es mi entusiasmo.
Y por qué estoy tan entusiasmado.
¡Adelante, pregunten! Están en su derecho.
Pero yo no lo escribiré.
Porque así es mi entusiasmo.
Secreto al mundo, realidad a quien esto entusiasma.
Tan entusiasmado que estoy, que me atrevo a gritarlo: